Marrones en moto: como solucionarlos; Gasolina

¿Se te ha roto el cable del acelerador? ¿Te ha “engañado” el grifo de gasolina o el testigo de reserva? Siempre está la solución de llamar a la grúa y pedir un taxi, pero a veces hay otras soluciones ingeniosas que te ayudarán a solucionar el problema

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Despiste del piloto, la llave de gasolina (si tu moto sigue llevándolo) que se quedó en reserva y no te diste cuenta, el flotador del aforador, que se enganchó y falsea el nivel de gasolina… hasta que le das unos golpecitos en el depósito y se suelta, indicando entonces la “triste realidad” de porqué se ha parado el motor.
Bueno, cabreos aparte, e insultos varios a la familia del diseñador del sistema de combustible (o a tu propio despiste), estás parado en la cuneta, no tienes la suerte de que esto pase al lado de una gasolinera ni tienes al lado un compañero bondadoso con un litro de gasolina para dejarte. Con cuidado (no la tires, a pesar del mosqueo) tumba la moto hacia el lado en que esté el grifo de gasolina. Muchos depósitos no son planos por abajo y al tumbarla y moverla puede que algo de gasolina que se había quedado en algún “recoveco” llegue al grifo o a la bomba de gasolina y te permita hacer algunos kilómetros más. Con suerte, encontrarás una gasolinera.

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Combustible equivocado

Muy típico en los que, además de ser despistados, tenemos un coche diesel. Ponte en situación: a las tantas de la mañana, con el sueño todavía puesto, llegas a la gasolinera, al poste donde sueles repostar el coche, coges la manguera, te pones a echarle a la moto…y cuando llevas no se cuantos litros ves que es la negra. Del mismo color del que se te acaba de poner el ánimo.

No llores, que no se ha roto nada… pero si te pasa al contrario, le echas gasolina a tu coche de gasoil, cuidado, que revientas el motor si no te das cuenta y haces unos kilómetros. En las motos, salvo Sommer Diesel, una alemana muy rara y alguna otra cosa extraña, los motores de gasolina no se rompen. Es como si le echases agua, ya que el motor de gasoil funciona con una compresión de casi el doble (o cerca) que el de gasolina. Como nuestro motor no comprime la mezcla lo suficiente como para hacerla explotar, simplemente, se para. Tendrás que sacar todo el gasoil del depósito, por el grifo o por el tapón, desmontando o ya sabes, tubo de goma y “chupetón”.

Después, llénalo hasta arriba de gasolina y prueba Si no has llegado a arrancar, no hay más problema: la gasolina se mezclará con los restos de gasoil en una proporción tan baja de gasoil que no se notará. Si lo has arrancado tendrás todo el circuito de alimentación lleno de gasoil, por lo que es recomendable intentar vaciarlo. Si puedes, saca la bujía y dale al arranque con ella quitada. Esto hará que salga el gasoil del circuito de alimentación. Móntalo todo y dale al arranque. Si no puedes, simplemente buena batería (o puente con otra) y haz girar el motor un rato con el cortacorrientes para que entre gasolina y “limpie” en lo que pueda el circuito. Al final, conseguirás arrancar y al cabo de unos kilómetros el asunto pasará a la categoría de simple anécdota.

Leer artículo original: http://www.soymotero.net

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